#8 TEORÍA DE MYRIAM DE LA SIERRA 

CULPABLE: RAFAEL ESCOBEDO (CON OTROS)

Myriam de la Sierra, la madrugada del crimen, se encontraba en su casa junto  su marido Richard Dennis Rew, con el que mantenía una relación desde la Semana Santa de 1979. La mañana del 1 de agosto de 1980  recibió una llamada de Ana Igelmo, una de las chicas del servicio de la casa de los condes de Rodas y enfermera, que le pidió que acudiera urgentemente al domicilio de sus padres. Ese mismo día Myriam de la Sierra llamó a su ex marido, Rafael Escobedo, para contarle lo ocurrido. Pasadas unas horas Rafi llegó al lugar de los hechos temblando. 

Pasaron ocho meses desde el asesinato hasta la detención de Rafael Escobedo. Ella no pensó durante ese tiempo que su ex marido tuviese algo que ver con el crimen. Tras varias semanas Myriam pensó en una discusión fuerte que tuvo con él estando casados en la que le dijo: "tengo un plan preparado y voy a cargarme a tu familia". La pareja discutía con frecuencia por sus problemas económicos de los que culpaban a los marqueses. Myriam de la Sierra se planteó varias veces su matrimonio con Rafael Escobedo, a quien consideraba una persona “inmadura y no muy equilibrada”. 

 

La Policía en un primer momento no pensó en Rafael Escobedo como sospechoso del crimen porque no tenía un móvil. Myriam y él firmaron la separación de bienes al casarse. Pero, tras su detención y después de interrogarle concluyeron que sí que tenía un móvil: culpaba a los marqueses de su fracaso matrimonial con Myriam.

 

Lo que más le sorprendió y dolió fue que su ex marido les acusara a ella y a su hermano, Juan de la Sierra, como cómplices del asesinato: “fue muy duro -insiste- "pasar de ser víctimas a que empezaran a señalarnos con el dedo". Myriam de la Sierra cree que algunos medios de comunicación ofrecieron dinero a su ex marido para hablar de ellos. "Creo que estaba desesperado, quería escapar de la cárcel y era una forma de conseguir dinero", concluye. 

 

Le marcó la entrevista que Jesús Quintero hizo al periodista Matías Antolín, donde reconoce que todo lo que había dicho sobre ella era falso, y que, antes de morir, Rafael Escobedo le confesó la verdad: “contó que no tengo nada que ver en la muerte de mis padres”, relata Myriam. 

 

La hija de los marqueses reconoce que algunos puntos de la investigación del crimen no están claros, está convencida de que el crimen lo perpetró Rafi en compañía de otros: "lo sé positivamente porque la descripción de Rafi de cómo entró en la casa siempre la hacía en plural", manifiesta la hija de las víctimas. Pero también afirma: “yo he perdonado a Rafi porque estoy convencida de que estaba trastornado”.