AVISO

LA INVESTIGACIÓN DE UN HOMICIDIO NO SIEMPRE SIGUE UNAS PAUTAS FIJAS PORQUE TIENE ASPECTOS QUE DIFERENCIAN ENTRE SÍ LOS HECHOS DELICTIVOS: LA VARIABILIDAD DEL MÓVIL O LA CONDICIÓN EMOCIONAL QUE, EN OCASIONES, PROVOCA COMPORTAMIENTOS VIOLENTOS QUE ESCAPAN A LA LÓGICA

¿Quiénes entran al lugar del crimen?

Policía criminal 

Seguridad ciudadana

Forense

Juez

Los primeros en llegar a la escena del crimen suelen ser los “zetas” de la Policía Nacional, encargados de la Seguridad Ciudadana, ya que tienen coches patrulla desplegados por toda la ciudad. Ellos son los encargados de proteger la escena del crimen. Por eso, desde el primer momento, adoptarán las medidas de protección y aseguramiento del lugar del delito, para evitar que desaparezca o manipule cualquier indicio y prueba. Se encargan, también, de identificar a todas las personas que entran en el lugar de los hechos, además de conocer  las gestiones que realizan dentro. 

 

Normalmente solo entra Seguridad Ciudadana. Seguido, hasta el lugar de los hechos se desplazan siempre juntos Policía Científica y Judicial. Y, por último, el forense y el juez. Hasta que estos dos últimos no llegan, ni científica ni judicial pueden tocar nada. Solo aprovechan para hacer un reportaje gráfico y observar cómo están las habitaciones, en caso de que sea un lugar cerrado. Si la situación lo requiere, se puede necesitar de los servicios sanitarios o de expertos en balística, química, antropología u otros. 

 

En caso de que no sepan si la víctima está viva o no, Seguridad Ciudadana avisa a los servicios médicos, a los que les abren un pasillo humano para que puedan llegar hasta el cuerpo sin destruir prueba alguna. 

 Modus operandi de la policía científica 

 

Realizan una inspección ocular técnico-policial con el fin de encontrar indicios para determinar la verdad de lo sucedido en el lugar de los hechos. El objetivo es responder a cinco incógnitas que rodean a todo homicidio: 

 

¿Qué?

 

Causa del suceso: natural, accidental, suicida y homicida

 

¿Quién?

 

Es la víctima y el autor

¿Cómo?

 

Instrumentos utilizados por el autor para cometer el hecho

 

¿Cuándo?

 

Data de sucesión del hecho

 

¿Dónde?

 

Si ha sido en ese lugar o se ha trasladado a otro

¿Por qué?

 

Determinar los móviles utilizados por el autor para la cometer el hecho

Antes de entrar a la escena del crimen el responsable del dispositivo del área de Seguridad Ciudadana les facilita toda la información disponible que tiene acerca de lo sucedido. Lo que también hacen es preguntar, a todo el que ha entrado antes que ellos, qué ha hecho y qué ha tocado. Como el punto más crítico de la investigación es que al llegar no se toque nada para que no se modifique la escena y no se pierdan pruebas, tienen que estar al corriente de cada persona que ha entrado y si esa persona ha tocado algo. Por ejemplo, necesitan saber si las persianas estaban subidas o bajadas. Muchas veces el cadáver está descompuesto y desprende un olor fuerte, entonces puede que alguien decida abrir las ventanas o la puerta de una habitación que estaba cerrada. Todos esos detalles importan y se preguntan, aunque lo principal es que nadie toque nada. Por eso, siempre intentan ver qué han podido traer desde fuera o modificar dentro las personas que han estado en el lugar que se va a inspeccionar. 

Una vez recopilada la información, se preparan con el material necesario para no contaminar la escena del crimen. Los elementos básicos que suelen usar son guantes, mascarilla, calzas y un traje de protección. Además del maletín necesario para llevar a cabo la inspección ocular técnico policial, que contiene las herramientas para recoger cualquier rastro o vestigio que aporte pistas a la investigación del homicidio. 

 

ANTES

DE LLEGAR A LA

ESCENA DEL CRIMEN 

DENTRO

DE LA ESCENA DEL CRIMEN 

Una vez están dentro de la escena del crimen comienza la búsqueda y el tratamiento de indicios. Lo primero que hacen en cualquier caso es realizar un reportaje videográfico y fotográfico de la escena del delito. Como mínimo, debe haber una imagen del conjunto general, otra del conjunto parcial y una fotografía de detalle para dejar constancia del estado en el que se encontraba el lugar de los hechos antes de iniciar la inspección. 

 

El material gráfico es imprescindible en toda investigación de un crimen violento: una buena foto o vídeo puede servir para demostrar ciertas cosas, e incluso como apoyo a la hora de redactar el informe. Hasta que no llega el forense no pueden tocar nada, a no ser que tengan una orden judicial que les autorice o que deleguen en ellos. 

 

Una vez llega el forense, comienza la acción. Dejan en segundo plano las fotos y si es un sitio abierto parcelan el lugar mientras que, si están en un edificio, empiezan a inspeccionar en el sentido de las agujas del reloj. Sacan el maletín y comienzan a analizar el exterior, todo lo que son cuartos y cada vestigio que encuentran o cualquier indicio que les ofrezca pistas se va analizando, apuntando y fotografiando. Se hacen fotos que reflejen el desarrollo de la inspección, haciendo tomas de lo más general hasta el mínimo detalle para ubicar cualquier prueba que se recoja en el lugar de los hechos y así salvaguardar la cadena de custodia. En cada habitación buscan desde huellas, impactos de bala o manchas hasta textos manuscritos u ordenadores, cualquier detalle que se considere importante para resolver el crimen. Eso sí, cada producto tiene su correspondiente protocolo de recogida para no alterar la prueba. Si es biológico, se hace con una pinza de algodón o de lino impregnada en agua destilada, se mete en una caja y se guarda. Todo lo que corresponda a ADN tiene que estar en un sobre de papel o envuelto en papel, nunca en plástico. Lo químico, en botes de cristal. Después de recoger lo imprescindible de cada habitación, van a inspeccionar el cadáver. Como siempre existe el peligro de que se contamine la escena del crimen, el cuerpo suele ser lo último que se analiza si la situación lo permite. 

 

La Policía Científica colabora con el médico forense en el examen del cadáver, cada uno dentro de sus respectivas áreas de especialidad. Estudian las livideces, la rigidez del cuerpo, se toma la temperatura para saber las horas que lleva muerto, los hematomas, miran las heridas (tipo, número, localización),  la posición en la que se ha encontrado o cómo está vestido (esto les indica si se ha vestido o, por el contrario, le han vestido). De todo detalle van tomando nota y, como no, haciendo una fotografía. Solo se recogen muestras del cadáver si es estrictamente necesario. Aunque sí que le envuelven las manos si muestra signos de intento de defensa propia antes de fallecer. Se le ponen unas bolsas de papel en las manos, las precintan de manera que no se pierda ningún tipo de vestigio que pueda estar entre las uñas o en la propia mano. Siempre intentan preservar el cuerpo tal y como se ve, a la vez que valoran las pruebas que les interesan. 

FUERA

DE LA ESCENA

DEL CRIMEN 

Una vez se acaba de inspeccionar el cadáver, comienza la recogida, traslado y conservación de las pruebas. Lo que en la jerga policial se conoce como cadena de custodia. Cada indicio se registra de manera que se describe qué es, dónde se ha recogido y qué tipo de materiales estaban a su alrededor. Además, incluye la información necesaria de las personas responsables de custodiar cada muestra desde que ha sido recogida. La cadena de custodia es lo más importante que existe a nivel judicial y lo que más se intenta pelear en un juicio, los acusados suelen intentar tirar las pruebas abajo apoyándose en que se ha realizado un mal protocolo de recogida, que no se han seguido las normas, que pueden estar contaminadas o que no son válidas porque no estuvieron bien guardadas. Por eso es tan importante que todo lo recogido esté bien fotografiado, documentado y siguiendo un buen protocolo de recogida según el tipo de vestigio. Por último, se libera el lugar de los hechos y se da paso a la fase documental y de remisión de indicios. Durante esta última fase se levanta el acta de Inspección Ocular, en la que se debe reflejar todas las actuaciones practicadas, lugar, forma de realización, medios empleados y efectos recogidos. Tras firmar el acta, comienza el trabajo de analizar los vestigios necesarios en el laboratorio, un trabajo que muchas veces acaba dando con el culpable.

AGRADECIMIENTOS
Este reportaje se ha realizado gracias a la colaboración de la Policía Científica del Cuerpo de Policía Nacional